Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2011

Felis vitae

Podría decir que es una costumbre rutinaria. Pero no lo es. Sería otorgarle un punto de previsibilidad que no tiene. Ocurre con cierta frecuencia y sólo en ocasiones como la de hoy estoy lo suficientemente lúcido como para sacar alguna idea a cazos, así, como se saca la sopa, de la olla hirviente de los sueños, de la linde que separa la dimensión onírica y mágica de la dimensión real (o tal vez no lo sea tanto) y repetitiva de nuestra vida. Esta imagen abstracta se plasma en escena costumbrista con un despertador sonando al son de una música tribal que crece poco a poco y una mano que la sesga sin piedad y deja suspendidas e insonoras las notas que faltan y creo no haber escuchado nunca. Hay días en que eso es todo y la linde poética de ese estado de duermevela deja paso a las mil tareas diarias que necesitamos e inventamos para seguir viviendo. Pero hay otros días en que ocurre. Un trotar ligero pero decidido sube las escaleras, atraviesa el estudio y llega hasta la habitación advir…

Indignados

Estoy indignado. Lo digo con voz grave y resonante, dejando un eco de tres letras... Ado, ado, ado. O tal vez el eco no lo genere mi voz y sea en la repetición de las conversaciones que escucho donde encuentra mi estado de ánimo su reverberación sonora. Estoy indignado. Lo dice el albañil que hace tres años ganaba cinco mil euros mensuales e inflaba los presupuestos a clientes con márgenes de usurero. Estoy indignado. Lo dice quien trabajara como agente immobiliario cobrando comisiones de quince mil euros en adelante por vender infraviviendas a inmigrantes. Estoy indignado. Lo dice desde el fondo del bar el operario en paro que pagó mil quinietos euros por una entrada de fútbol (curiosamente el fútbol no indigna a nadie excepto a los futbolistas profesionales que también están indignados porque ven insuficiente la remuneración pecuniaria que reciben a cambio del penoso trabajo que realizan). Estoy indignado. Lo comenta también el hipotecado a quien a buen seguro forzaron a punta de p…

Los días intactos

Unos dirán que se repite como los ajos. Otros, que su momento pasó. No creo que le importe demasiado. Vislumbro en él a un tipo íntegro y fiel a su idea de hacer música y de la vida. Lo lleva haciendo desde hace muchos años cuando irrumpiera en el mundillo de la música acompañado de Los Rápidos que más tarde fueron Los Burros para desembocar en El último de la  fila hasta que emprendiera su camino musical en solitario allá por el año dos mil. Manolo García publica este mes Los días intactos, su quinto trabajo del que ha adelantado una canción, Un giro teatral, en dos versiones: eléctrica y acústica.
Descubrí su música allá por el año ochenta y siete, escapándome de alguna clase insulsa en el instituto y poniendo a hurtadillas el vinilo de Nueva mezcla sobre el plato del tocadiscos que había en casa de un amigo. Aquella música me tocó. Era descubrir un lenguaje nuevo, una manera de expresar diferente a lo que había oído. Tal vez fue el momento justo en que necesitaba oirla, ese en que …