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Mostrando entradas de 2013

2014

Todo el equipo unipersonal de Arsa Ediciones (no siempre bien avenido) quiere aprovechar la ocasión para desearos un 2014 lleno de luz y buena sombra. Lamentablemente, el community manager no ha podido elaborar una felicitación gráfica que resuma este deseo mejor de la que adjuntamos. ¡Qué el 2014 traiga muchos cuentos buenos!

Matemática elemental

Una tregua calma y lluviosa para el trasiego navideño: una adaptación músico-extraña de "Matemática elemental". Las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero me encantaba que hubieran cosas para las que no se encontraba solución. Indeterminaciones las llamaban los precisos y exactos matemáticos. Pensaba entonces que los números también querían su espacio de libertad y rebeldía, su pedazo de alma, su falta de lógica, Un día pensé que eso podía ser el amor. Mira tú qué ocurrencias.





De versos nuevos y antiguas musas

Son esquivas y casi siempre exigen un precio que no puedo pagar. Por eso hace tiempo que dejé de buscar las musas refinadas, ataviadas con vaporosos vestidos, de otro tiempo. Está claro que renunciando a ellas me pierdo una clarividencia excelsa. Pero me cansa esperar sin hacer nada como me cansa pagar por todo en esta época en la que no parecemos haber escarmentado de la resaca consumista. Que no podemos ser propietarios del mundo, ni siquiera a cómodos plazos de una envenenada hipoteca. Desde que decidí buscar musas low cost se me aparecen en los elementos más diversos y cotidianos. Me asaltan en la lavadora, en las mesas por poner, en la gente que camina, en los caminos sin gente... Y cuando ni siquiera esas encuentro me las acabo construyendo. Todo va quedando empantanado en una mezcolanza desordenada de difícil provecho, pero a la que acudo para ir componiendo los textos y pretextos en los que paso algunos días y las más de las noches. Hay algunos que voy acumulando con la prete…

Tal vez

Tal vez fuera intencionadamente. Diría que no, aunque eso se contradiga con la voluntad que por acción u omisión requiere el distanciamiento. Creo que fue más bien porque uno se acaba acostumbrando a las ausencias de quienes fueron presencias constantes de un tiempo, sentido del mismo. Parte de la vida conformada por elementos cotidianos que se nos antojan eternos, tal vez porque en el fondo también nos creamos con derecho a una porción de eternidad compartida con las paredes, las escaleras que bajan hasta el portal, los edificios, las calles y las personas con quienes nos cruzamos y compartimos palabras, miradas, deseos y hasta sentimientos en sus formas diversas y penetrantes. O indiferencia y hasta odio. Lo cotidiano se proyecta como algo perpetuo que se deshilacha en finas hebras imperceptibles al paso corto de los días, pero se acaba desgarrando del todo el cortinaje. Los hilos al viento ya descompuestos como una muda de piel abandonada a su suerte en una época que nos perteneci…

Rarezas

Alborear urbanita. Otro más. Se levantó con la esperanza que el nuevo día hubiera acabado con las rarezas que se venían sucediendo en las últimas semanas, menos raras cada día, por tanto. Abrió la ventana y una extraña luz sobre el cielo hizo aflorar la intuición callada y evitada de que hoy sería otro día extraño. Amanecía por poniente.
El café había salido con un gusto avainillado. Revisó la cápsula que había insertado unos momentos antes en la sofisticada máquina de presión: nada de vainilla en su composición. El agua debía aportar ese toque exótico que, sin embargo, no le desagradó. Fijó su mirada en la página del calendario que colgaba de una de las paredes de la cocina. Julio estaba llegando a su fin y repasó con la mirada los cinco días que debían transcurrir hasta que comenzaran sus vacaciones. Pensó que tal vez todo se reducía a una acumulación excesiva de estrés laboral que alentaba fantasmas disparatados en el breve espacio que concedía a la improvisación en su agendada vi…

Cuento binario

Versillos recitados

Siendo como soy un perfecto desorganizado, una antítesis del metódico, un entrenado saltador de las tareas que los días nos deparan, es lógico que los textos que tengo hilvanados para ir incluyendo en el blog sigan ahí, en su taller de costura, esperando aguja e hilo que les de forma y cuerpo y consistencia, o acumulando polvo y perspectiva que tal vez hagan de ellos poco más que trapos para limpieza neuronal.
Y en vez de darme perdidamente a la escritura, me ha dado´por hablar y "tocar" un poco la guitarra, por ir acabando algunas piezas de los "versillos recitados" que también dormitan en su espacio desde hacía bastante tiempo. Así que aquí va la primera muestra





Se trata de una adaptación del poema "Te toco", de Astrofísica de la ausencia en el que he usado mis escuetas habilidades empuñando una guitarra y mis pocos conocimientos del montaje videomusical para acabar componiendo una ocurrencia que ha quedado un tanto siniestra.

Las imágenes han sido expo…

Dos de veinte

Es por disimular, por manipular, por mentir vilmente que escribo esta pequeña entrada. Digo que hoy sumo un año más a mi colección de abriles, mayos y diciembres cuando en realidad no es hoy cuando escribo. Un falso directo. Una pregrabación impostada y sometida a la postproducción, a la corrección y a la censura. Tanto rodeo para decir que hoy (mentira) llego a la cifra que viene a delimitar no sé qué. Nos pasamos la vida contando, clasificando, ordenando, encajando, para volver a comprobar más tarde si hemos encajado, ordenado, clasificado o contado bien... O mal. Venga a volver a empezar. ¿Dónde hemos fallado? Sumamos, restamos y coleccionamos estadísticas que dicen que nuestra media de esperanza de vida ronda ya los ochenta años. Desde ese punto de vista y suponiendo que yo vaya a ser otro número que reafirme la estadística (imposible saberlo hoy), he andado la mitad del camino. Una vez me dijo una persona de edad avanzada que él estaba al final del metro. Lo dijo s…

Farrera

Quiero ser del color de las montañas. Del atardecer. De los amores de la infancia distante que pretendían ilusorias eternidades y mágicas señas. La impaciente espera de la adolescencia. Volver a la senda de la vida que pasa apartada de la cotidianidad urbanita, ensimismada en su estruendo y su carrera, en su vestido de ser indispensable. Y así me transporto yo, desde hace unas semanas y de la mano de Bikimel a un pequeño pueblo del Pallars Sobirà llamado Farrera que no conozco, pero se me representa en sonidos musicales con todo su colorido y traslucen, a través de su voz mágica, los paisajes calmos y encantados que albergan lo mismo seres fantásticos y minúsculos que pasiones que abrazan lo místico y lo sublime. Farrera Can Sons D.O. es uno de aquellos trabajos para escuchar despacio, alejado de lo convencional y de lo previsible, seguramente también de lo comercial, una atrevida exploración de la identidad sonora de esta recóndita localidad lleidatana que, según he ido sabiendo des…

Desiertos

Hoy he pensado en los desiertos. No sé por qué. Como si hubiera que buscar un por qué a cada cosa, extraña costumbre que arrastramos desde remotas infancias. Porque se me han venido a la mente algunos versillos para construir un poema, porque se me han aparecido, nítidas, imágenes rojizas de tierras como mares que ya habían quedado borrosas en la acumulación inexorable de la memoria. Qué más da. Yo no conozco los desiertos de aliento árabe y jaimas nómadas. Los desiertos que me rondan traen aromas de caballos cabalgados por jinetes solitarios recortados a la calima inestable y polvorienta del paisaje. Claro que ya no hay jinetes, ni jaimas, ni apenas alientos. Cuando atravesé el desierto de Nevada ya lo sesgaba y lo partía -doliente brecha en canal- una gigantesca carretera de escaso tránsito donde el rodar se hacía ajeno al asfalto, como si las máquinas automóviles estuvieran acostumbradas al camino, autómatas sobre raíles ya conocidos y recorridos. Las millas pasaban al ritmo de la…

Para rosas no me llega

Los putos amos

- No hubo otra solución que inducir el miedo en vena.

Lo dijo la doctora Gálvez en medio del congreso médico que sucedió a una de las crisis económicas más devastadoras de la historia y que, precisamente, como buen congreso de expertos que se precie, se había reunido, básicamente, para intentar explicar por qué sucedieron las cosas como sucedieron y no de otra manera. Después ya saldría el informe que recogería las conclusiones con las aportaciones de cada ponente con la misma estructura. Como se dio A, por narices se tuvo que dar B y así, hechos consecuentes se transformarían en verdades inmutables.

- Es curioso -así inició su discurso desde la plataforma de oradores. -Es curioso que haya tenido que ser el Gabinete Médico de Emergencia quien haya tenido que tomar el mando de la situación. Pero la deriva de los acontecimientos no dejó otra opción.

La doctora Gálvez dirigía sus palabras introductorias desde un taburete tipo bar -no cualquier bar, uno elegante y de diseño, de esos dond…

Lecturas estrábicas

Se sentó en un banco del andén. El metro venía a esas horas bordeando su capacidad máxima, aunque en los vagones finales la aglomeración era menor. Lo sabía. Por eso buscó conscientemente el apartamiento de las posiciones centrales de la estación para ir a ocupar el extremo opuesto a la entrada de la misma. Solían quedar huecos en esas bancadas del convoy y esta vez tampoco fue distinto. Hacía demasiado tiempo que se sentía diferente al resto de los mortales. Pensó en esto mientras subía al vagón, pensó en "el resto" como una masa uniforme y viscosa. No era un sentimiento de superioridad, aunque cualquiera lo hubiera pensado por su exquisita formación académica de rama científica que le había otorgado un destacado puesto de investigador en el Centro de Investigación Animal, también conocido como CIA. Aunque su intelecto brillara como las excesivas luminarias navideñas que evocan una plenitud eléctrica (de pago, por tanto), no era éste el origen ni la fuente de su sentimient…