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Mostrando entradas de julio, 2014

Trascendente

Le extrañó que el día más trascendente de su vida fuera transcurriendo de una forma tan cotidiana. Había amanecido como amanecen los días anodinos, con una pulsación desganada, tal vez malintencionada, sobre el despertador de la mesilla. 06:28. Cualquier otra persona hubiera despreciado el espacio temporal de los dos minutos anticipados a las seis y media de la mañana y hubiera programado el despertador a la media hora exacta. Tampoco lo hacía por remolonear a sabiendas que le que quedaban dos minutos de bostezos y medias vueltas que nunca son suficientes para alargar ese sueño que tampoco basta nunca del todo. Tal vez fuera esa la primera señal de la trascendencia del día. Todos los días importantes comienzan como cualquier otro día, pensó. Seguro que a Einstein también le sonó un  despertador insolente el día que dio con la formulación definitiva de la teoría de la relatividad. Es la rutina la que se deja sorprender por lo inesperado y también la que a veces premia la constancia. L…