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Mostrando entradas de 2017

El robot que quería ser poeta

Está claro que la era del algoritmo no ha hecho más que empezar. Que estamos ante los primeros resultados, ante los primeros yacimientos de eso que llaman ya el petróleo de los nuevos tiempos que empiezan a ser presente. Oro líquido que todavía está en estado de magma alimentado por cada una de nuestras pulsaciones en el teclado, por nuestros recorridos dactilares en una pantalla, por nuestras búsquedas, por nuestro tiempo de lectura, por nuestro respirar... Datos y más datos que una legión de robots eficazmente entrenados para separar, incansables, el grano de la paja se lanzan a la lectura de las combinaciones alfanuméricas que componen esos datos, esos textos... Algunos de esos robots se han entregado tanto a la lectura que han tomado gusto propio y se han decantado por la poesía, tanto que alguno se ha empeñado en convertirse en poeta. Le pasó al programa informático con el que trabaja desde hace 17 años el investigador de la Universidad Complutense de Madrid, Pablo Ge…

Nadie sabe nada

Será que últimamente leo mucho a Leonard Cohen, al que entró en la madurez cuando yo era muy joven. Al que iba envejeciendo acumulando amor, sexo y fanfarronerías por un igual, al que ya llevaba a Lorca aposentado en las venas y se propuso que le sobreviviera llamando así a su hija. Será por eso que me volví a topar con Everybody Knows, la primera canción que conscientemente escuché de él. La primera que supe lo que decía, puesto que, por aquel entonces, el segundo idioma que se estudiaba mayoritariamente en España era el francés... Y Cohen se empeñaba en cantar en aquella jodida lengua que hacía parecer cualquier letra algo brillante y genial, la lengua que iba a acabar dominando el mundo engulléndonos a los paletos enamorados de las derivas latinas del lenguaje. Pero Cohen, traspasado a la lengua de Lorca no pierdía brillo, o simplemente brillaba de la única manera en que lo podía entender. Y allí volvieron a aparecer todos aquellos versos en que todo el mundo sabía lo que pasaba e…

Retratando a(l)ma

Puedo estar, sin pretenderlo, consolidando una sección sobre mis instagramers favoritos. Y favoritas, que dirían los políticamente correctos y los gramaticalmente confusos. Y confusas. Aunque no les falte razón para afirmar que también en el lenguaje hay un machismo intrínseco, como en casi toda la historia y la vida asumidas. La verdad es que si me detengo un momento a pensarlo, hay más favoritas que favoritos. Y no creo que sea cuestión de género como ya comenté una vez por aquí a cuenta demi lado femenino. Qué narices importará todo eso cuando se habla de sensibilidad artística. Nada. Sólo que una de esas favoritas es, sin duda, Isabel López, @venkatesulu para los que frecuentamos la red social de la fotografía móvil. Hace tiempo ya que me atrapó su manera de encuadrar y aislar escenas de la vida con un smartphone, casi siempre en blanco y negro, como buscando un contraste esencial y común a cualquier sentimiento. Instagram le ha dado merecido reconocimiento a su trabajo en varias…

Hotel Filipinas

Se veía venir. La realidad se ha acabado adaptando a los resultados de las búsquedas de Google y lo que no sale o se va más allá de su página dos parece perder su condición existencial. Aun así insistí con el sitema tradicional, el 1.0, el preguntar directamente y ver la reacción en la persona interpelada: -¿Hotel Filipinas, por favor?- Silencio y miradas de extrañeza.

Di por buena entonces la confirmación de que ese hotel no existía como tal en Barcelona y que el nombre del lugar que me había propuesto debía de haber salido de algún cruce espontaneo de las innumerables informaciones anecdóticas que ella sabía referentes a la literatura. Aún así no fue difícil encontrarnos en aquella calle con salida a Las Ramblas.

Habíamos vestido el encuentro casi como una cita a ciegas. No hizo falta ni el clavel en la solapa ni el sombrero que yo le había prometido llevar. Ella tampoco traía el abrigo que me había descrito. Nos reconocimos al instante veinte años después. Supongo que a veces la v…

Prologando constataciones

Tenía ganas y muy buenas referencias. Así que cuando vi la Poesía completa de Manuel Vilasen una estantería no pude resistirme a su adquisición. Tengo que decir que, contrariamente a lo que suelo hacer, no hojée el libro al azar para leer algún poema. En la contraportada del mismo se indicaba que se recogían aquí incluso poemarios de la adolescencia del autor, así que me pareció un ejercicio más que interesante empezar a leer sus primeros poemas y ver la evolución temporal. De qué se desprende y qué adquiere su poesía con el paso de los años. No contento con eso, me dije, además que empezaría por el prólogo (escrito por el propio autor), algo que casi nunca suelo hacer puesto que no me gusta que me refieran nada sobre lo que voy a leer (si los leo, es al final o a mitad de lectura, cuanto menos). Pero así lo hice, empecé por el prólogo.

No creo que pase, pero si alguien espera una reseña de la obra de Vilas ya puede dejar de leer el artículo aquí mismo. No he pasado del prólogo aún p…