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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Apunte sobre una supesta madurez

Al levantarme hoy, temprano como siempre, me he visto de nuevo con mis arreos de escritura: una libretilla llena de apuntes y frases desgajadas, versos sueltos salteados por alguna anotación de encargo o alguna lista de la compra a modo de recordatorio necesario para mi quebradiza memoria. Lo cierto es que allí había una pregunta que plasmé hace unos días: ¿Será esto signo de algún tipo de madurez? Sucedía esta pregunta a una lista bastante extensa de ideas, temas y formas sobre las que me gustaría escribir. Y es que de un tiempo a esta parte noto que la sesera bulle en unas temperaturas a las que no estaba acostumbrado. Un rebrote de ingenio más o menos agudo, quizás tire a romo, pero una cierta evolución del intelecto hacia prismas de nuevas caras transparentes. Supuse yo entonces y supongo ahora que tal vez tenga que ver con algún tipo de madurez que van aportando los años, como si la energía física que secreta e imperceptibleme se va deshilachando en el pasar de los días fuera a r…

Posibilidades

Antes se solían ver en las viviendas con reformas pendientes desde hacía bastantes años. Se anunciaban en pequeños folletos pegados a traición en cualquier esquina, farola o poste de semáforo por la inmobiliaria o particular de turno. Allí se prometían muchas junto a frases como "ideal parejas" u "ocasión". Normalmente precedían a una desencantadora visita a una vivienda de aromas rancios en la que imaginarlas era misión casi imposible y sólo la ilusión irreductible de los futuros moradores era capaz de hacerla fetén. Ahora escasean las ventas y, por tanto, las compras de viviendas y de otras muchas cosas y la apatía se ha apoderado de ellas como lo ha hecho de nuestro espíritu. Los matemáticos se empeñaron en contarlas, las incorporaron a la estadística numérica y las convirtieron en probabilidades.
Gracias a los gurús de una economía a medida de la casta dominante ahora sabemos que ellas, las posibilidades, también son responsables de las atroces consecuencias e…

Juego de tronzos

Una figurada reyerta verbal entre dos colosos musculados y escuetamente vestidos (torsos a la intemperie) va escalando en tono y en saliva desprendida hacia los rostros opuestos y desencajados. Un lenguaje impostadamente primitivo no es obstáculo para percibir que el enojo es mayúsculo y mutuo. La violencia verbal es universo atemporal y de un entendimiento global que ya quisiéramos en otros registros de la diversidad idiomática de la Tierra. En un gesto endiablado por su rapidez y su intención, uno de los titanes desenfunda un par de facas y sesga la garganta del otro, la rebana en una erupción sangrienta, pero no bastándole la muerte que ya se cierne en el rival contestatario, introduce la mano en la herida abierta por el sucio metal y, entre sangre y entrañas, desgarra y extrae a modo de trofeo la lengua que vociferaba pocos segundos antes. Aún parece vibrar, como si contuviera una palabra necesaria para una frase no terminada y que quedará así, inacabada para siempre. Sin continui…