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Mostrando entradas de 2015

Microcuento

Te pienso y me elucubro.



De teatros y retretes. #reflexionesdeunpeaton (1)

A saber el tiempo que llevará ahí, en ese panel situado a la entrada del centro cultural de la localidad donde resido, esta frase, reflexión, cita del dramaturgo y poeta Bertold Brecht. Supongo que mucho tiempo, pero mi atención se ha desviado hacia ella tan solo hace unos días. Y mira que está ahí, contundente: "Si la gente sólo quiere ver las cosas que puede entender, no deberían ir al teatro, deberían ir al baño". Y está allí, curiosamente en ese panel gigante que separa el acceso al teatro del centro de otras dependencias del mismo. Los baños entre ellas. Está allí como diciendo 'tú eliges' entre la vieja disquisición de si el arte debe ser creación pensada para recrear al espectador o a sacudirle las neuronas. Diría que me decanto por la segunda opción, la del golpe a la mochila del aprendizaje y los vicios culturales adquiridos, pero huyo del arte como elitismo para unos pocos, del "tú no lo puedes entender". En mi humilde opinión, el arte tiene que …

La huída (y otras gaitas)

Hace ahora un año que andaba jugando con unos cuantos versos, una guitarra y una pedalera de efectos. Me salió La huída y la idea, intuición o creencia firme, de que podía intentarlo también con otros poemas que ya tenía escritos o a medio escribir. Puede ser que no fuera buena idea. No dispongo de los conocimientos ni las destrezas musicales. Ni de los medios técnicos para grabar canciones con un mínimo de calidad, porque eso era al final lo que pretendía hacer, canciones. Quién no ha querido hacer una y cantarla alguna vez. Yo sí. Creo que desde que tengo uso de razón. La música ha movido siempre los ritmos de mi vida y lo sigue haciendo pasados los cuarenta. Empecé a escribir poesía copiando letras de canciones y siempre he buscado la melodía interna de las palabras, la composición rítmica de los versos, también de los textos en prosa. Pero no fue hasta La huída donde me percaté de la forma en que quería combinar versos y canción, poesía y música (ya me disculparán poetas y músico…

Un día cualquiera

Se durmió. Se hizo noche un día cualquiera. Horas antes había asomado la alborada dando paso a un proceso automatizado de estampas. Un encadenamiento en el que no tuvo la noción de ser, sino más bien la de sólo pasar sin conciencia. O a lo sumo como mirada retrospectiva al personaje que le sutentaba, llevaba y traía, que iba actuando por él. Pasaron los primeros minutos del despertar como en un ambiente de argumento previsible de película de misterio. Apertura de ojos, las05:35, cierre de párpados. Apertura de ojos, de nuevo 05:35 en la pantalla digital del despertador, cierre de párpados. Apertura de ojos, seguían inamovibles las horas y los minutos. Cierre de ojos. Apertura de párpados, las 06:15. El universo entero le pareció un descomunal retrete en el que verter la ira y la mala leche de un retraso infligido como castigo a su pereza. Miccionó con ese deseo la contención líquida de las horas de sueño, se compuso el espectro rápidamente, tomó el ardor recalentado del café en la le…

Poesía barata

Leí hace unos años, cuando se empezaba a avistar la profundidad de la crisis económica en la que andamos inmersos y sus devastadoras secuelas, un artículo de una periodista -creo que era Maruja Torres, pero no estoy seguro del todo- en el que se proyectaba a un futuro que se parece bastante a nuestro presente: "Un día nos dirán que hemos salido de la crisis y no nos habremos dado cuenta...". Reproduzco de memoria y puede que la frase no fuera exactamente así, pero bien podría refererirse al momento actual. Un momento en el se insite en decirnos que los indicadores económicos se encumbran a los cielos de positivismo, mientras persite, en tierra firme, un paisaje arrasado por todo lo perdido. "Nos miraremos y no sabremos qué ha pasado...". No sólo desde el gobierno se intenta esparcir esta idea del ya pasó. Puede que sea por hartazgo, porque el ser humano necesita aire para sus velas y no deja de buscar asideros, caminos y mares con vientos propicios. Pero si uno ech…

Tu nombre

Nunca supe, a ciencia cierta, tu nombre. Nunca me importó. Lo imaginé tantas veces escrito en algún papel, tantas veces y tan diferente. Con las caligrafías distintas de distintas manos que probaron suerte en tu enigmático acertijo. Lo imaginé tantas veces escrito como tantas veces errado y corregido, a la manera que quedan impresos los borrones de tinta china, formando caprichosas siluetas que juegan con los tonos de un azul que sugiere un cielo amenazante de tormenta. O debiera decir un cielo atormentado en su sentido liberatorio, el que es capaz de expresar, de rugir, de llorar arreciando y dejando su impronta. Nunca me importó. Más bien me gustaba sentirte ajena, libre de cualquier atadura, también de la de un nombre que sin querer te hubiese marcado en grafías y signos manidos, que te hubiesen hecho a ese corsé lineal de orígen bíblico o hebreo o vikingo. Con la carga de una historia que te lastraría en mi pensamiento. Pensé que no merecías esa carga, que estabas bien así, livia…

El lado femenino

Una vez, cuando era joven de verdad, quiero decir cuando aún conservaba restos de acné y la pelusa, jalonándome el rostro, todavía no se había endurecido demasiado,  una chica de parecida juventud me dijo que yo tenía un lado femenino muy desarrollado. En ese momento vital de hormonas desbocadas aquello me sonó a la voluntad de establecer alguna conexión o desconexión que, en cualquier caso, se alejaba de mi voluntad inmediata -no escondida, por otra parte-. Tal vez había alguna intención más a largo plazo o tal vez era, simple y llanamente, lo que se vendría a llamar un dar calabazas en toda regla.
Nunca hasta entonces había pensado que pudiéramos tener lados de sexos diferentes, así que me decidí a profundizar en la literatura existente sobre el tema para acabar descubriendo que aquello tenía que ver con energías vitales, filosofía oriental, polaridades, emociones y sensibilidades. Con el tiempo, y desde ese punto de vista, fui dando la razón a aquella chica aunque fueran calabazas …

Perfiles

Cuando se despertó seguía parapetado tras montañas de formularios llenos de datos personales. Otra vez se había quedado dormido en el trabajo. La empresa era muy exigente en el análisis de los perfiles de los candidatos y él era la persona con más talento (así se lo habían reconocido en más de una ocasión) para establecer su idoneidad. Una fotografía, una breve autodefinición y una pequeña reseña vital eran suficientes para él. Era capaz de completar la historia, el carácter, gustos y aficiones con detalles que escaparían a cualquiera que no pudiese ver más allá de lo esencial, de un nombre, de una forma de expresarse, de un dato a priori intrascendente. Podía ver rasgos de la personalidad ocultos incluso en el subconsciente de los propios candidatos. Fue así desde un principio. En muchas ocasiones los entrevistadores, pertenecientes al departamento de nivel superior, se habían sorprendido de la profundidad de sus apreciaciones que terminaban por coincidir plenamente con las evaluaci…

De sendas nuevas...

Aquí dejo este señuelo para cuando se me olvide el principio. No digo más. Se supone que esto es un Vlog.


Pedradas

Los años van poniendo peso, polvo y papeles sobre mis versos primeros. Rara vez los releo y suele coincidir con la visión de alguna imagen, de una escena, con la percepción de un olor que me recuerda algún texto concreto. Fío a la memoria (le fío demasiado y a veces se olvida de pagarme) ese instante y cuando tengo ocasión lo recupero. Cuando eso pasa, también rara vez puedo resistirme a la tentación de crear alguna versión nueva del mismo texto y cambiar alguna palabra, suprimir, añadir o modificar alguna imagen que desde mi perspectiva actual le dota de más sentido o le matiza alguno... No me gusta repetirme ni vivir instalado en el pasado, ni vital ni creativamente. Creo que no hay nada más emocionante que un espacio en blanco en el que crear. Un lienzo, un papel, una página virtual, una pista vacía, un metal o piedra que trabajar, una cámara por disparar... También en lo ya creado. Lo considero algo vivo y como tal ha de poder crecer, mutar y hasta morir. Y aun así uno no puede d…

Miradas

Redecorando...

Desde hace unos días ya se puede ver el nuevo diseño de www.arsaediciones.com. Se ha pintado el saloncito, se han puesto muebles nuevos y se han actualizado los estantes con nuevas lecturas y audiovisuales. Todo con la intención de que aquell@s que por descuido o intencionadamente quieran entrar a este rincón virtual -entrada y consumiciones son gratuitas-, se sientan cómod@s y con ganas de repetir... O por lo menos de no salir corriendo. 25.000 abrazos para tod@s  los que os habéis dejado caer por aquí casi 25.000 veces en los cinco años que el chiringuito lleva en funcionamiento.

www.arsaediciones.com

Espejo

El espejo le devolvió aquél día la desgana con una apatía crecida en la rutina. Con una crueldad macerada en el tiempo. El pelo revuelto en madeja de mil hilos descoloridos, el rostro sesgado por las marcas de los años, los ojos empañados por la visión de una existencia que se le antojaba absurda. Le costó reconocerse en ese reflejo. Le pareció que miraba a una extraña. Intentó recordarse años atrás -no tantos-. Intentó lidiar con la piel gastada y desdibujarse un poco. Emborronarse y difuminarse como lo haría una de esas cámaras con filtro que usan actores y actrices cuando la edad les empieza a alejar de su rostro ideal y perfecto. Puede que fuera un momento, puede que fuera la vista fijada en el horizonte espectral de su reflejo, allá donde se encuentran los dos ejes oblícuos de las miradas perdidas, pero le pareció ver el fogonazo de su brillo ahora gastado. Fue un momento. El espejo volvió a arrojarle crueldad y se sintió de nuevo una extraña, una desconocida con la que había de…

Maquetas improbables

Vaya por delante que son sólo maquetas, borrones sonoros de algo que difícilmente acabará siendo o será acabado. Pero a mi me valen para expresar diferente y a mi manera unos cuantos versos, unos cuantos poemas de La sonrisa que te debo adaptados a melodías sencillas y eléctricas. Espero que el conjunto, la intención y el sentido puedan acabar pesando más que la evidente falta de calidad sonora y de destreza interpretativa. Si lograsen transmitir un pedacito de la ilusión con la que están hechas por más que satisfecho me daría. Sólo el hecho de poder crear y compartir esta afición artísitca es una recompensa enorme para mis sentidos, mi alma o lo que sea que me lleva a escribir. Si además resultan de utilidad anímica para alguien más, recompensa doble. Se admiten también tomatazos, lechugazos o cualquier otro tipo de protesta, por supuesto que sí.

Maquetas Improbables
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La sonrisa que te debo

Pues aquí están los versos -ya presentables y bien peinados- que he ido escribiendo durante los últimos dos años y medio. He seguido las líneas curvas de unas cuantas sonrisas que me han llevado a un gran lienzo blanco donde han proyectado sus sombras. Alegres, tristes, sensuales, esquivas, tiernas, lujuriosas, amables, irónicas... Un bosque de paisajes interiores trazado a lineas gruesas. El esbozo de una percepción maltrecha y necesitada de silencios y de palabras. Al releerlo entero de nuevo, así acabado, he creído encontrar cosas que ni siquiera había pretendido cuando estaba escribiendo. Como si se hubieran hecho un tanto ajenos a mi voluntad. Y eso me ha gustado. Está bien que los textos también se hagan libres y digan lo que les apetezca. Espero que también aporte algún sentido o emoción a quien quiera entretenerse a leerlo.
Al cerrar estas páginas virtuales he tenido sentimientos encontrados. La alegría de poder compartir un trabajo hecho con la ilusión del aficionado que ve …

Entoces y ahora (a propósito de Live - Apolo)

Entonces era el tiempo en que solíamos esperar ese disco nuevo de alguno de nuestros artistas de referencia con ansia y casi con necesidad. El anterior mostraba ya los surcos maltrechos y saltones, un calvario para las agujas gastadas de los tocadiscos. Era entonces y me gustaría pensar que no hace tanto tiempo que no me pasaba, que no sentía el cosquilleo de la espera impaciente por un trabajo musical. Puede ser. Entre entonces y ahora han habido bonitas y recompensadas esperas musicales, pero ésta tiene para mí un brillo especial. Entonces no había más. Ni Spotify, ni Deezer, ni siquiera Napster ni eMule, ni internet. La música no era tan abundante ni accesible como ahora. No es nostalgia ni ñoñería. Simplemente era entonces otro tiempo y si lo describo aquí no es por añorar sino por revivir esa alegría, esa emoción, esa sensación de dejar el tacto esparcido en los espacios de esas grandes portadas, sacar el disco flamante y recien labrado, dejarlo sobre el plato y hacerlo sonar. L…

Palabras

El 'Community Manager' de ARSAediciones me ha dicho que esto podría considerarse lo que modernamente se llama un "teaser"... Si no fuera porque me hace los textos, compone, toca, canta y monta los videos lo despediría ahora mismo...


Dos apuntes

Un par de apuntes para este viernes cansado de trabajo y sobredosis de información. Apuntes tristes. El primero por la muerte de Tomas Tranströmer, poeta grande y sencillo. "Pronto, todo será sombra", decía en uno de sus poemas. Él ya lo es. Y también árbol, pero de buen cobijo, el que dejan sus versos.
El segundo, de hartazgo de mercaderes amparados en la magnitud de una tragedia colectiva. Esta semana se han doctorado miles de nuevos expertos en análisis psicológicos de un desconocido. Siempre es un loco el que aprieta un botón. O un gatillo. Nadie lo pudo predecir. Nadie se dio cuenta. ¿Nadie? Esa tragedia es aún mayor. Una sociedad de globales desconocidos. De virtuales y ajenos conocidos que nos acaban importando un carajo. Pero seguimos respirando. Esta vez no nos ha tocado.

Una de lobos

Una historia terrible y hermosa que no conocía. Por real aún más sobrecogedora. Pasó sin pena ni gloria por las carteleras (como tantas otras) y la crítica no fue precisamente benevolente con la película. No entraré en eso, si la historia merecía otro guión, si otro ritmo narrativo... La crítica es lo que es, una opinión subjetiva que se sustenta en algo que no se puede objetivar, el sentimiento que el arte provoca en el espectador. Me da igual. Me quedo con la historia y con el relato de la crueldad de una época no tan lejana en el tiempo y que hoy se nos antojaría de otras latitudes. Y sin embargo fue cercana. Me quedo con la belleza salvaje que proclama y que no ha hecho más que aumentar mi admiración por una especie animal tan maltratada por la historia. Para quien no la conozca y tenga ganas de alimentar pupilas y alma dejo el enlace a la película, que fue pasada por TVE en uno de los pocos programas decentes que le quedan (versión española) y al coloquio posterior (muy interesa…

Sssshhhh! Unplugged de madrugada

Silencio. Madrugada... Este sábado que ya es domingo no se deja dormir y no encuentro mejor manera de pasarlo que dándole vueltas a la melodía de un blues poco elegante que me ronda por la cabeza desde hace varias semanas... Y ahí sigo... "Una tarde de domingo, de un domingo vanidoso, tan festivo, tan en rojo...". Silencio. Una leve distorsión reverberada suena en mi cabeza disimulando las fallas de mis dedos. Pero si levanto los auriculares, de mi SG de medio pelo (tan fiable y resultona, sin embargo) la realidad se desgaja. Suena un unplugged con tono de lata. Un hermetismo metálico que dibuja, sencilla, una melodía con la que acompañar unos pocos versos que al lunes no se quieren entregar.


Imbécil

Lo supe sin querer: soy imbécil. Me lo contaron sin yo pedir que lo hicieran, al asalto de la intimidad que ciertas personas perpetran sin el menor remordimiento ni consideración. Como quien se presenta a cenar sin ser invitado y además su presencia no adquiriera siquiera la categoría de sorpresa, ni mucho menos, agradable. Me contaron una vez. Sin yo querer saber. Era lo que menos quería, saber de un pasado que había borrado voluntariamente del espacio recurrente de mi memoria. Podría haberle tapado la boca al idiota de cara rancia que se empeñó en sentarse a mi lado y empezar a hablar. La gente tiene tanta necesidad de hablar, de rellenar los incómodos huecos del silencio que suelta labia y lengua sin medida. Pero ahora lo sé. Soy imbécil. Y además considerado. Y me pareció de mala educación ignorar al tipo que empezó a hacer comentarios al aire, sin que aparentemente se dirigiera a mí al proferir maldiciones genéricas al tiempo, al tráfico, al alcalde o gobernante de turno. Qué má…

Final