La sonrisa que te debo

Pues aquí están los versos -ya presentables y bien peinados- que he ido escribiendo durante los últimos dos años y medio. He seguido las líneas curvas de unas cuantas sonrisas que me han llevado a un gran lienzo blanco donde han proyectado sus sombras. Alegres, tristes, sensuales, esquivas, tiernas, lujuriosas, amables, irónicas... Un bosque de paisajes interiores trazado a lineas gruesas. El esbozo de una percepción maltrecha y necesitada de silencios y de palabras. Al releerlo entero de nuevo, así acabado, he creído encontrar cosas que ni siquiera había pretendido cuando estaba escribiendo. Como si se hubieran hecho un tanto ajenos a mi voluntad. Y eso me ha gustado. Está bien que los textos también se hagan libres y digan lo que les apetezca. Espero que también aporte algún sentido o emoción a quien quiera entretenerse a leerlo.
Al cerrar estas páginas virtuales he tenido sentimientos encontrados. La alegría de poder compartir un trabajo hecho con la ilusión del aficionado que ve cumplido su pequeño reto, la nostalgia de una etapa que se cierra y la libertad de un nuevo espacio en blanco por recorrer sin más límites que la imaginación y las ganas de andarlo.  Cojo mis arreos y allá que voy desde mañana mismo.



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