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Pedradas

Los años van poniendo peso, polvo y papeles sobre mis versos primeros. Rara vez los releo y suele coincidir con la visión de alguna imagen, de una escena, con la percepción de un olor que me recuerda algún texto concreto. Fío a la memoria (le fío demasiado y a veces se olvida de pagarme) ese instante y cuando tengo ocasión lo recupero. Cuando eso pasa, también rara vez puedo resistirme a la tentación de crear alguna versión nueva del mismo texto y cambiar alguna palabra, suprimir, añadir o modificar alguna imagen que desde mi perspectiva actual le dota de más sentido o le matiza alguno... No me gusta repetirme ni vivir instalado en el pasado, ni vital ni creativamente. Creo que no hay nada más emocionante que un espacio en blanco en el que crear. Un lienzo, un papel, una página virtual, una pista vacía, un metal o piedra que trabajar, una cámara por disparar... También en lo ya creado. Lo considero algo vivo y como tal ha de poder crecer, mutar y hasta morir. Y aun así uno no puede dejar de sentir el vértigo del paso galopante del tiempo cuando mira la fecha del texto en cuestión y ve que justamente se cumplen ventidos años desde su creación. Y tampoco puedo resistirme a la alegría de comprobar que la inquietud que me llevó a escribirlo sigue viva y me sigue alimentando. Sólo así puedo explicarme que esta afición al mundo de las letras siga regalándome tiempo, madure y crezca en mi y en mi forma de ver la vida y sentir. Así que, con su correspondiente actualización, hoy recupero unas cuantas pedradas que no he dejado de lanzar. No hace falta ponerse a cubierto, son de un material ligero y difícilmente dañarán a nadie.








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Cuento binario

El lado femenino

Una vez, cuando era joven de verdad, quiero decir cuando aún conservaba restos de acné y la pelusa, jalonándome el rostro, todavía no se había endurecido demasiado,  una chica de parecida juventud me dijo que yo tenía un lado femenino muy desarrollado. En ese momento vital de hormonas desbocadas aquello me sonó a la voluntad de establecer alguna conexión o desconexión que, en cualquier caso, se alejaba de mi voluntad inmediata -no escondida, por otra parte-. Tal vez había alguna intención más a largo plazo o tal vez era, simple y llanamente, lo que se vendría a llamar un dar calabazas en toda regla.
Nunca hasta entonces había pensado que pudiéramos tener lados de sexos diferentes, así que me decidí a profundizar en la literatura existente sobre el tema para acabar descubriendo que aquello tenía que ver con energías vitales, filosofía oriental, polaridades, emociones y sensibilidades. Con el tiempo, y desde ese punto de vista, fui dando la razón a aquella chica aunque fueran calabazas …

Retratando a(l)ma

Puedo estar, sin pretenderlo, consolidando una sección sobre mis instagramers favoritos. Y favoritas, que dirían los políticamente correctos y los gramaticalmente confusos. Y confusas. Aunque no les falte razón para afirmar que también en el lenguaje hay un machismo intrínseco, como en casi toda la historia y la vida asumidas. La verdad es que si me detengo un momento a pensarlo, hay más favoritas que favoritos. Y no creo que sea cuestión de género como ya comenté una vez por aquí a cuenta demi lado femenino. Qué narices importará todo eso cuando se habla de sensibilidad artística. Nada. Sólo que una de esas favoritas es, sin duda, Isabel López, @venkatesulu para los que frecuentamos la red social de la fotografía móvil. Hace tiempo ya que me atrapó su manera de encuadrar y aislar escenas de la vida con un smartphone, casi siempre en blanco y negro, como buscando un contraste esencial y común a cualquier sentimiento. Instagram le ha dado merecido reconocimiento a su trabajo en varias…