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Retratando a(l)ma

Puedo estar, sin pretenderlo, consolidando una sección sobre mis instagramers favoritos. Y favoritas, que dirían los políticamente correctos y los gramaticalmente confusos. Y confusas. Aunque no les falte razón para afirmar que también en el lenguaje hay un machismo intrínseco, como en casi toda la historia y la vida asumidas. La verdad es que si me detengo un momento a pensarlo, hay más favoritas que favoritos. Y no creo que sea cuestión de género como ya comenté una vez por aquí a cuenta de mi lado femenino. Qué narices importará todo eso cuando se habla de sensibilidad artística. Nada. Sólo que una de esas favoritas es, sin duda, Isabel López, @venkatesulu para los que frecuentamos la red social de la fotografía móvil. Hace tiempo ya que me atrapó su manera de encuadrar y aislar escenas de la vida con un smartphone, casi siempre en blanco y negro, como buscando un contraste esencial y común a cualquier sentimiento. Instagram le ha dado merecido reconocimiento a su trabajo en varias ocasiones y no hace mucho fue también primera finalista del certamen #retratandoelalma, organizado por Instagramers Spain y el centro de cultura contemporánea La Térmica de Málaga. Por mi parte, yo he tenido el privilegio de poder versar en varias ocasiones algunas de sus fotografías, a cuál de ellas más especial. Uno no sabe muy bien cómo, pero poco a poco se va tejiendo en esta red social una suerte de gran vecindario del que acabas conociendo fragmentos parciales, los que se muestran a través de cada una de las miradas que lo conforman y que, si bien pueden engañar, lo cierto es que a base de guiños acaban trasluciendo la forma de sentir, genuina y especial de cada uno de sus miembros. Cómo ronca el del cuarto cuarta, la efusividad amatoria de los del primero segunda, la música que les gusta a los del segundo C. Sensibilidades particulares, sólo eso. Casi todo, sin embargo, en la vida. Empatías, simpatías y manías, como en cualquier comunidad. Isabel sería la vecina generosa y distraída, capaz de elucubrar sobre las múltiples formas de subir o bajar una escalera, divagar sobre las posibilidades del amor dentro de una pecera, buscar la música donde otros sólo esperarían silencios. Un vistazo a su galería y sabréis de lo que hablo (el enlace de la imagen de su perfil os lleva).

@venkatesulu
Pero si hoy hablo de Isabel no es sólo por su singular trabajo en Instagram al que puedo ponerle muchos calificativos que darían cuenta de toda la admiración que me provoca. Es muy difícil retratar el alma de cada momento y a ella rara vez se le escapa, pero no la secuestra sino que la deja fluir en la imagen. Eso me parece a mí. Decía que si hablo de ella es además porque ahora se puede ver una parte de su trabajo subacuático acompañando un brillante trabajo musical de Javier Maroto: Ama. Un disco con una producción exquisita llena de matices sonoros, donde los ritmos cálidos y las letras vibran en puro amor a la vida sencilla, a lo que somos en esencia. Esencia que asimila su materia, que busca compañía y que también se indigna y se levanta en armas líricas contra la injusticia. Un disco vitalista que invita al amor en sus múltiples formas. Fue Isabel quien me invitó a hurgar en la música y la biografía artística de Javier Maroto. Así descubrí el empeño de un cantautor por llevar sus canciones por la senda que le marcan sus convicciones artísticas, alejadas de convencionalismos y circuitos comerciales. Devoto de Silvio Rodríguez, es un entusiasta divulgador de la canción de autor, llevando en su mochila cuatro discos, varios premios y un montón de actuaciones en los más variopintos lugares que van desde salones domésticos hasta recitales junto a Luis Eduardo Aute. Para éste último trabajo ha contado con la participación de Rozalén y habituales colaboradores suyos. Pero mejor que las palabras, su música:



Ver las imágenes de Isabel acompañando las letras de Javier es uno de esos mutuos regalos que se merecen el uno al otro. Letras que abrazan el mundo onírico y sumergido de las fotografías e imágenes que bañan la melodía intrínseca de unas letras con un tempo genuino, cubiertas del optimismo de otros mundos posibles y alternativos sin abandonar el que vivimos, cambiando la mirada. Pura emoción para quien disfruta de la poesía, de la música y de la fotografía. Pura emoción que no me he podido resistir a recortar a mi manera y compartir. Un lujo dual que merece mucho la pena.








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