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De lo líquido y lo moderno. #Reflexionesdeunpeatón 4

Tiene estas cosas la vida. La muerte también. El día que moría Zygmunt Bauman, en realidad a esas horas aún no sabía que había muerto, leía una de esas noticias recopilatorias nutridas de estadísticas y datos sobre "lo más...". En este caso era una noticia sobre las aplicaciones de móvil más descargadas de 2016 del blog de noticias de BBVA con el demoledor titular "Snapchat, la aplicación gratuita más descargada de 2016". La liquidez de los contenidos elevado a lo exponencialmente etereo. Lo efímero como forma de relación. La constatación de que Bauman tenía razón. La sociedad avanza en su liquidez (no sé si a su liquidación), en la constatación de que no hay nada sólido que la sustente que no sea el individualismo, que se renuncia a la memoria -un lastre, si, pero también un bagaje- y ello conlleva también la renuncia a una propuesta de futuro capaz de concebir escenarios y mundos más justos. Que el concepto sociedad es ya una ilusión individual sustentada en la virtualidad.
Pero como mis niveles de autoflagelación no conocen límites, seguí leyendo. En la categoría de fotografía se llevaba la palma y el palmito de aplicación más descargada "Face Changer 2", una plataforma que permite intercambiar selfies y caras, rostros, jetas, morros y morritos con tus "amigos" y decorarlas con gafas, sombreros, bigotes, ojos... Supongo que hasta debe de tener la opción de compartir directamente en Snapchat.. Para el apartado de utilidades triunfaba "Emoji Keyboard Pro" que, como su propio nombre indica, se trata de una ampliación de esos compresores de lenguaje que son los emoticonos. Una ayuda indiscutible para la verbalización rápida y escueta (hay quien añadiría superficial) de aquello que ya ni siquiera podemos decir con caritas contentas, caritas con beso o caritas tristes. No sé cuál debe de ser el emoticono para una decepción profunda, aunque nada sorprendente, una decepción líquida a fin de cuentas, porque sólo se sustenta en mi impresión tendenciosamente pesimista y reduccionista aprovechando el cruce de dos noticias. No hay más argumentos aquí. Me quedo, como decía Bauman sobre el movimiento del 15M, en la fase de protesta sin pasar a la propuesta. O como mínimo otra propuesta que no sea huir de esos caminos de las tendencias comunicativas sin saber muy bien a dónde. Sospecho que la cosa no se para aquí, que irá a más y ya ni siquiera estará Bauman aquí para despertarnos a argumentos. De hecho Bauman se ha perdido ya en la desmemoria de los usuarios de Snapchat, suponiendo que alguna vez haya existido.

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