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Ahora que vamos sobrados...

Una noticia. Una pequeña gota para el gran vaso de la indignación colectiva que nunca parece colmarse. Un pequeño apunte para este blog. El Senado del estado español se gastará casi quinientos mil euros de vellón en remodelar su página web. Nada. Medio milloncete. ¿Qué es eso ahora que vamos sobrados y vamos esquilmando euro tras euro de los servicios básicos? Varias asociaciones han criticado que esta inversión cuadruplica los costes de este tipo de inversiones. Pobres. No se dan cuenta de que era totalmente necesaria esta remodelación. La página web del Senado debe tener menos visitas que las que hacen los propios senadores al edificio... Arreglar eso no es tarea fácil. El Senado. Ese gran desconocido que acoge a doscientos sesenta y seis políticos, con su estructura administrativa, sus comisiones, sus dietas... El coste medio de la parte política supone 1,5 millones de euros al mes (más de cinco mil euretes por barba). Curioseo -me puede mi formación deformada de periodista fracasado-. Entro en la web del Senado. No veo que se despedace, cosa que sí que hacen muchos hospitales públicos. Voy más allá. Pulso el enlace que enumera las iniciativas legislativas propuestas por los senadores que se están tramitando actualmente... En blanco. No puede ser. Debe tratarse de una mala coincidencia que agita mi conciencia enfermiza que busca disparates constantemente. Entro en el enlace que recoge las iniciativas de toda la legislatura (un año ya)... Tres (dos de ellas sobre moratoria hipotecaria que han resultado absolutamente inútiles). Debe de haber un error. Estos datos no pueden reflejar el frenético trabajo de los senadores sometidos a la presión descomunal del despido... Es necesaria una página web de este organismo rehecha de arriba a abajo, con miles de datos que despisten, con imágenes de sudorosos y encendidos políticos debatiendo, proponiendo, reunidos entre papeles con millones de firmas recogidas en las calles... Tal vez no hayan encontrado a los senadores en las sesiones fotográficas programadas para la nueva web y hayan tenido que contratar a actores figurantes escogidos de la cola del paro. Esto sí que justificaría su coste.

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El robot que quería ser poeta

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