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Visitante número mil

Visitante número mil. Nunca pensé que llegaría. O por lo menos que no llegaría en poco más de un año. Pero lo cierto es que esta pequeña retahíla de textos ha superado las mil visitas. Hace unos días escribía con cierta nostalgia sobre tiempos en los que predominaba una tecnología más "romántica" que la digital que gobierna nuestros días. Hace unos venticinco años, cuando el gusanillo de la escritura empezó a moverse en mis entrañas, no hubiese podido imaginar que alguno de mis textos hubiese sido ojeado física o virtualmente en más mil ocasiones. No era posible. Mucho menos que desde Estados Unidos o desde algún lugar remoto de Latinoamérica alguien se acercaría a las palabras aquí escritas, las de alguien que le da por escribir ocurrencias diversas o pesadas elucubraciones... Puede que sólo accidentalmente o desde algún buscador errado. Puede que haya algún caso de visitante habitual (algunos conozco y agradezco), pero lo cierto es que no deja de sorprenderme el alcance que desde un pequeño e insignificante blog se puede obtener. Esa es la fuerza que me maravilla, la posibilidad de comunicar fuera del mercado de la comunicación.
Decir que no pretendo nada cuando escribo sería falso. Siempre se escribe por algún motivo, el mío no es otro que el de compartir una forma de ver la vida, poética o algo así pretendido a veces, en cruda prosa otras. Así que me gustaría pensar que detrás de las mil visitas hubiera un minúsculo porcentaje al que agrada o comparte algo de lo que escribo. Visitante número mil, no puedo regalarte nada, como nada pude regalar al primero o al quinientos dieciseis, si acaso mi sincero agradecimiento y mi ilusión compartida por seguir escribiendo

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